Una vez retomada la actividad en este blog quiero enseñaros una foto que, sin tener como motivación principal la literatura, me sirvió como ejercicio reflexivo para ver cómo ha ido evolucionando en mi la afición por la lectura.
He escrito afición por la lectura y no me he atrevido a escribir pasión por ella a pesar de que cada vez me doy más cuenta de que es algo que últimamente necesito para dar un poco de cordura a “tot plegat”.
Este periodo de descanso estantero se podría decir que ha sido una de las etapas de mayor actividad lectora desde que entré en la asquerosa rutina diaria de la vida de adulto. He leído con devoción, desde libros pesados y enriquecedores hasta literatura de aventuras, evasión directa para los sentidos.
Los dos somos bastante aficionados a la fotografía aunque con motivaciones estilísticas y de concepto muy diferentes (si pincháis en el link sobre su nombre veréis que las temáticas de sus blogs son muy diferentes a las mías) y la idea era crear un blog donde propusiésemos temas fotográficos alternativamente con la intención de forzarnos a realizar fotografías que se saliesen totalmente de nuestras temáticas habituales.Y es que ambos somos bastante perezosos para realizar fotos que se salgan de nuestras temáticas habituales.
En mi caso las fotografía que practico siempre son de naturaleza y callejera o de viajes pero, por ejemplo, casi nunca saco la motivación necesaria para realizar fotografías caseras tipo bodegón o de objetos. Y para eso me ha servido el blog. Alternativamente proponemos un tema que se salga de lo habitual, en algunos casos conceptual más que temático, y con todo el tiempo del mundo perseguimos esa fotografía. Cuando los dos tenemos la fotografía realizada, y pueden pasar meses para ello, subimos la fotografía y el siguiente propone un nuevo tema. La idea es no usar fotografías antiguas ya realizadas porque entonces no hay reto.
En Abril de este año, y en este caso fui yo, propuse el tema conceptual “Nos hacemos mayores!!”. Algo que supongo que tiene que ver con la edad y etapa que paso, je, je, casi 40 años, con un niño pequeño, con los tiempos sociales que corren, etc, etc.
La verdad es que en esta ocasión jugaba con ventaja porque nada más pensar la foto me vino a la cabeza la foto que quería hacer, así que se podía decir que salía con ventaja, pero bueno. Aun así tarde bastantes meses en animarme a recopilar los elementos necesarios para realizar la fotografía.
La idea era transmitir la forma en que nos hacemos mayores a través de los libros que leemos. Si os fijáis los primeros libros que salen en la fotografía son libros infantiles que leí de niño. “
Los cinco y el tesoro de la isla” (en la biblioteca donde lo saque solo lo encontré en catalán pero de pequeño lo leí en castellano) de Enid Blyton.
Qué decir de esa saga de libros. Con ellos aprendí lo que era la aventura y el viaje aun sin practicarlo. Todo en ellos era magia, una niña con nombre de niño, unas descripciones de meriendas inglesas memorables, aventuras sin dobleces, en fin, esa saga debería ser de lectura obligatoria en el colegio, no tengo la menor duda.
El segundo, "
El misterio de la Isla de Tokland" de Joan Manuel Gisbert, que fue un libro que me marco muchísimo en mi niñez. Me parece uno de los mejores libros infantiles que conozco muy alejado del tipo de lectura infantil que causa furor hay entre niños y adolescentes. Ayer sin ir más lejos, Nochebuena de reunión familiar en casa de mis padres, fui testigo de cómo mi sobrina Iris devoraba un libro llamado “
Cállame con un beso”. Yo no he leído el libro ni sé cómo será, pero solo con los reclamos editoriales que leí en la parte trasera del libro ya me sirvió para ver que era un tipo de aventuras muy diferentes de las que yo leí de pequeño. No os perdáis
lo que dice la Revista Bravo del libro, os juro que no tiene desperdicio.
Después llegó "
La Isla de Arturo" de Elsa Morante uno de los primeros libros de problemática adolescente que leí marcando quizás el inicio de esa época para mí. Después en la edad adulta llegaron los libros de viajes ("
Rumbo a las siete Islas" de Josep A. Pujante) simbolizando la parte activa de nuestro viaje, los años en los que nos abrimos al mundo e intentamos descubrirlo.
Para llegar a entender el último libro, "
La posibilidad de una Isla" de Michael Houellebeck, o cualquiera de los libros de este autor (que me encanta a pesar de su cinismo y pesimismo brutales), es necesario haber llegado sobradamente a la edad adulta.
Yo ahora mismo los disfruto muchísimo (a pesar de que te suelen dejar con un vacío espiritual tremendo), pero estoy seguro de que aun no estoy preparado del todo para entenderlos.
representados
Los demás elementos de la fotografía tampoco son casuales, la figura del pirata aventurero en el principio de los libros simboliza lo que simboliza, y la cálida llama de la vela del final, junto a la más profunda oscuridad, determinan el final del trabajo. Esto último, y cerrando el bucle, me recuerda lo que decía el maestro Silvio en otra canción “
Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz”.
En resumen, la vida vista como una Isla, donde a pesar de todas las personas que se cruzan en nuestro camino, estamos solos y donde empezamos con la sonrisa inocente de un niño pirata descalzo, y acabamos con una llama casi extinta con un fondo absolutamente negro de tope.
Un abrazo a todos y Feliz Navidad!!!