Sam Savage, "Firmin"


Os presento a Firmin, según sus propias palabras: “ocupante ilegal, vagabundo, sin medios de vida, pedante, voyeur, roedor de libros, soñador ridículo, mentiroso, charlatán y pervertido”.

¿Qué le ocurre a una rata de madre alcohólica y familia desestructurada cuando se vuelve adicta a roer las páginas de los libros de la librería donde vive? Pues efectivamente, que aprender a leer.

¿Y qué le ocurre a una rata que se pasa el día leyendo a los grandes clásicos de la Literatura Universal? Pues que empieza a pensar y a sentir como los protagonistas de las historias que devora (en sentido literal y figurado).

¿Y cómo piensa y siente una rata lectora? Pues de manera bastante melodramática (“Si hay algo para lo que resulte útil una formación literaria, es para dotarlo a uno de un sentido de la catástrofe”). Pero, al mismo tiempo, con una brillantez y una elegancia que se salen de lo común. Aunque también con una sensibilidad extrema que le hace desear fervientemente aquello que no puede tener: contacto con seres iguales a él, es decir, humanos.

Porque al fin y al cabo, Firmin es una rata y como tal se ve físicamente imposibilitado para mantener una conversación, cantar (que le encanta, aunque los chillidos de una rata no resulten muy agradables de oír) o realizar cualquiera de las cosas que hacen los personajes a los cuales él admira tanto.

Y a partir de ahí nos cuenta la historia de su vida, “el relato más triste que nunca he oído”. Pero lo hace sin tapujos ni sensiblerías baratas y haciendo disfrutar al lector de principio a fin con toda una serie de brillantes e irónicas reflexiones sobre su propia existencia: “INFESTAR es una palabra interesante. La gente normal no infesta, por más que se empeñe. Nadie infesta nada, sólo las pulgas, las ratas y lo judíos… En una ocasión, un hombre con quien estaba de charleta en un bar me preguntó que a qué me dedicaba. Yo le contesté: “A infestar”. Me pareció una respuesta de lo más irónico, pero el tipo no lo cazó. Creyó que le había dicho “A invertir” y empezó a pedirme pistas sobre dónde colocar su dinero. Le sugerí que invirtiera en la construcción. El muy comemierda.”

Y encima se pasa todo el relato recomendando grandes obras literarias. ¿Cuándo fue la última vez que una rata os recomendó un libro?

5ESTRELLAS


6 comentarios:

Jose dijo...

Pues pinta muy bien este libro! Algún estantero ya lo había leído o estoy confundido?

Agnieszka dijo...

Personalmente no soy muy fan de las ratas, pero ésta sí que parece simpática. E interesante...

Lorea dijo...

Pues sí que es interesante. Además, fijaos en la foto del autor. Tiene una pinta de pordiosero loco que no puede con ella. Es filósofo y éste es su único libro.

Jose Antonio dijo...

Je, je, si Lorea, yo he leido el libro y me encanto, muy buena reseña. La verdad es que a mí también me robo el corazón la ratita. Es lo que tu dices, mola que un ratoncito te haga recomendaciones sobre lata literatura, pero es que además el libro es de una ternura que me encanta. Creo que el autor ha sacado no hace mucho un segundo libro pero no se como estará en este caso. El autor creo que antes de publicar el libro era un auténtico desconocido y el libro gano fuerza por el boca oreja.

Lorea dijo...

Es verdad que es muy tierno. Es como "El principito" pero en versión urbana, irónica, miedosa e hilarantemente depresiva.
Intentaré buscar ese segundo libro del que hablas.

Cris dijo...

Ya lo leí, estoy muy de acuerdo con las impresiones de Lorea y de J.A, me recordó a ratatouille....que por cierto tb me gustó mucho!