
El Tiempo entre costuras
María Dueñas
¿Habéis leído alguna vez, ya de adultos, una novela sólo porque os ha gustado su cubierta? Pues éste es mi caso. Me encantó el cuadro en la cubierta de la 1era novela de María Dueñas, "Valentine Rose" del escocés Jack Vettriano. Representa una mujer muy bella, de rasgos mediterráneos, vestida a la moda de los años 30 del siglo pasado. Una mujer que parece estar esperando a alguien, pensativa y muy tranquila.
Es sin duda alguna Sira Quiroga, la protagonista de "El tiempo entra costuras", aunque Vettriano no lo supiera al pintar su retrato. La historia de Sira cautiva, emociona, encanta hasta el punto cuando no puedes dejar de leerla y sientes pena cuando la terminas. Sira es modista de alta costura en un taller de Madrid. Lleva una vida laboriosa pero tranquila hasta que entra en ella Ramiro y pone todo patas arriba. Corre el año 1936 y la historia toma el protagonismo propio por encima de las personas que la hacemos habitualmente. Sira llega a Tánger y luego a Tetuán, donde conoce a una excéntrica inglesa y, gracias a esta nueva amistad, empieza una etapa en su vida que la lleva, esta vez como Arish Agoriuq, a la Madrid pro-nazi alemán y a la capital del glamour de la SGII -la Lisboa de espías y volframio.
La novela está escrita en un lenguaje fluído que delata la formación filológica de su autora y al mismo tiempo parece demasiado sofisticado para "una simple modista sin estudios", como dice sobre si misma la protagonista. Sin embargo, es lo único que tengo contra "El tiempo entre costuras". "All in all, a nice read" diría la amiga inglesa de Sira, sobre todo como lectura para la playa. Y supongo que pronto una película taquillera, porque desaprovechar para el cine este ya bestseller sería imperdonable.

